Primero, veamos a qué nos referimos con EBR (Enfoque Basado en Riesgo). Podríamos decir que surge de la Recomendación número uno del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI): Evaluación de Riesgos y Aplicación de un Enfoque Basado en Riesgo. Esta recomendación está dirigida a nivel gubernamental, es decir, cada país debe hacer su propio EBR. La recomendación establece que «los países deben identificar, evaluar y entender sus riesgos de lavado de activos/financiamiento del terrorismo, y deben tomar acción, incluyendo la designación de una autoridad o mecanismo para coordinar acciones para evaluar los riesgos, y aplicar recursos encaminados a asegurar que se mitiguen eficazmente los riesgos. Con base en esa evaluación, los países deben aplicar un enfoque basado en riesgo (EBR) a fin de asegurar que las medidas para prevenir o mitigar el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo sean proporcionales a los riesgos identificados».
La nota interpretativa de la Recomendación 1 nos dice que el EBR es una herramienta eficaz para combatir el LA/FT, por lo cual debe ser implementado por cada sector. «Al implementar un EBR, las instituciones financieras y las APNFD deben tener establecidos procesos para identificar, evaluar, monitorear, administrar y mitigar los riesgos de lavado de activos y financiamiento del terrorismo». Por lo tanto, cada institución financiera o APNFD debe tener medidas preventivas basadas en el enfoque al riesgo.
Para implementar el enfoque basado en riesgo (EBR), primero debemos comprender qué es. El EBR es un sistema, un conjunto ordenado de normas y procedimientos que regulan el funcionamiento de la organización, que nos permite identificar, evaluar y comprender los riesgos de lavado de activos/financiamiento del terrorismo (LA/FT) a los que estamos expuestos y tomar las medidas de prevención y mitigación requeridas de forma eficaz y eficiente.
Desglosando la definición, podemos establecer los siguientes pasos para implementar el EBR:
- Desarrollar un manual de procedimientos que establezca el sistema.
- Identificar los riesgos a los que estamos expuestos.
- Evaluar los riesgos identificados y clasificarlos.
- Implementar medidas de acción para prevenir y mitigar los riesgos identificados.
Opcionalmente, se puede agregar un quinto paso:
5. Monitorear y auditar el sistema.
Para desarrollar el sistema EBR, utilizaremos el manual de procedimientos como guía.
Manual de Procedimientos: El manual es un documento interno y específico de cada organización donde se reflejan las políticas en materia de prevención de LA/FT desarrolladas por la organización, fijando la estructura de control interno e instrumentando los procedimientos institucionales necesarios para mitigar los riesgos provenientes del delito de Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo. La aplicación de los procedimientos, pautas y recaudos mencionados.
El manual debe contener como mínimo los siguientes procedimientos y roles:
a) Responsables: Debemos detallar quiénes serán los responsables de dar cumplimiento a las medidas de prevención de ALV y quién ejercerá su control.
b) Debida diligencia del cliente: Debemos instruir sobre las medidas respecto al cumplimiento de la debida diligencia del cliente, qué documentación debe pedirse a cada cliente, cómo hacer y resguardar los legajos.
c) Identificación de los riesgos a los que estamos expuestos: Debemos analizar los riesgos a los que estamos expuestos y recomendamos dividirlos en dos clases de riesgo:
I) Riesgo de cliente: Clasificar qué clientes pueden representar mayor riesgo que otros, teniendo en cuenta su inscripción impositiva, actividad comercial, antecedentes, etc.
II) Riesgo de operación: Identificar qué tipo de operaciones pueden ser más factibles de ser una operación de LA, por ejemplo, monto de la operación, la forma de pago (efectivo o bancarizada), si son comunes o inusuales, si hay una lógica económica detrás, etc.
d) Evaluación y clasificación de los riesgos identificados: Conociendo los riesgos, debemos clasificarlos. En este apartado, va la famosa matriz de riesgo. Como ya dijimos, tenemos el riesgo de cliente y el riesgo de operación, a los que les asignaremos por lo menos tres clasificaciones: bajo riesgo, riesgo medio y alto riesgo. La matriz de riesgo quedaría así:

e) Medidas de acción cuando se presentan los riesgos: Cuando ya hemos evaluado el riesgo, teniendo en cuenta nuestro ejemplo de matriz, si está en la sección verde, estamos ante una operación de bajo riesgo, que no requiere hacer nada más. Si estamos en la sección amarilla de riesgo medio, debemos indagar un poco más sobre el cliente y la operación, pidiendo, por ejemplo, una declaración jurada para aclarar las dudas que tengamos. Si la información proporcionada por el cliente tiene una lógica con la operación en su conjunto, podemos archivar el legajo. Si vemos que todavía no se han subsanado las inconsistencias, debemos hacer un Registro de Operación Sospechosa (ROS). Ahora bien, si nos encontramos en la sección roja, debemos pedir documentación que justifique la operación, no solo una declaración jurada sino documentación de respaldo. Si esta no satisface las exigencias y hay sospechas fundadas de lavado de activos, debemos hacer un ROS.
f) Monitoreo y auditoría de nuestro sistema: Este último punto es difícil de cumplir para los pequeños APNFD, ya que no tienen suficiente personal para hacer auditorías periódicas y controlar el cumplimiento de la reglamentación interna. Sin embargo, para aquellos que puedan, deben hacer auditorías para verificar si se han evaluado bien cada operación y para analizar la información y ver si es necesario modificar algo de su sistema anti lavado.
En conclusión, implementar un sistema de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo basado en el enfoque al riesgo es fundamental para cumplir con las regulaciones y evitar las sanciones impuestas por las autoridades financieras. El enfoque basado en riesgo implica la identificación, evaluación y mitigación de los riesgos de lavado de activos y financiamiento del terrorismo a los que está expuesta cada organización. Para implementarlo, es necesario desarrollar un manual de procedimientos que establezca las políticas en materia de prevención de lavado de activos, identificar los riesgos a los que se enfrenta, evaluarlos y clasificarlos, y establecer medidas de acción para prevenir y mitigar los riesgos. Además, es recomendable monitorear y auditar el sistema. En resumen, el enfoque basado en riesgo es un conjunto ordenado de normas y procedimientos que nos permite identificar y comprender los riesgos a los que estamos expuestos y tomar las medidas de prevención y mitigación requeridas de manera eficaz y eficiente.



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